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Nací en Caracas el 02 Enero del 49 (Capricornio), mis padres Oswaldo Valor y Catalina Ramos, yo soy el mayor de seis hermanos. Mi infancia transcurrió en la urbanización San Bernardino y fue lo convencional de todo niño, ir al colegio y jugar baseball - en algún momento quise ser beisbolista - a finales de los 50's disfrutaba de la sabrosa música bailable que papá traía a casa: Orq. Sans Souci, Sonora Matancera, Pérez Prado, Billo's, Negro Piñero, Chucho Sanoja, debo decir que para esa época papá (buen bailarín por cierto) organizaba muchas fiestas, por tanto, recuerdo a sus amigos, tíos, padrinos, etc. gozando esas veladas, fue una época linda. Ya entrados los 60's don Oswaldo trajo a casa un disco que cambiaría mi vida, a pesar de ser un sueño inocente de muchacho, el disco TITO RODRÍGUEZ - RETURN TO THE PALLADIUM, ¡Vaya disco y vaya orquesta!, quedé totalmente impresionado por el sonido de la banda y también por la imagen de la misma, desde ese momento casi decidí ilusoriamente ser un músico - ilusiones de muchacho. Al poco tiempo descubro que existía otro Tito que también tocaba los timbales, era Puente por supuesto, entonces bajo sus influencias comencé a tocar timbales (de guataca) y entré en la música a título de hobby.
Por aquellos años conocí al joven Ilan Chester quien tomaba clases de acordeón y de piano, aparte de jugar pelota teníamos interés por la música, reclutamos otras personas y comenzamos a tocar en fiesticas por la urbanización, La Pollera Colorá y Hava Na jila eran algunos de nuestros más resonantes éxitos. Un tiempo después un amigo me habló de un par de hermanos Nelson (Guitarrista) y Luis Felipe (Bajista y cantante) con ellos, mi hermano Pepe (Congas), Carlos Hugo (Piano 1,2,3 y fuera), Luis Caraballo (bongó) y Nelson Valor (es decir, yo en timbales) tuve el primer grupo a mi nombre “Nelson y su sexteto” éramos competencia underground del sexteto juventud, tocamos muchas fiestas y bailes y el repertorio básicamente era lo de Joe Cuba. Después de un tiempo los hermanos Nelson y Luis Felipe González me dieron un golpe de estado y yo quedé “out side”, así las cosas, ellos formaron “Nelson y sus estrellas” y “Don Filemón” respectivamente, esa fue la primera traición en el ambiente musical. |
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Decepcionado me alejé de la música por un tiempo y seguí mis estudios de administración, conforme a los deseos de mis padres (ellos no estaban muy felices con eso de ser músico) igualmente trabajaba como auditor, administrador o contador, actividades que llegué a dominar muy bien, sin embargo permanentemente estaba pensando en la música como una tarea a cumplir en la vida, fui a la escuela de música José Ángel Lamas a rendir el examen de admisión, hay que mencionar que estaba muy asustado y nervioso, para mala suerte me tocó el Prof. Pereira con su inefable cara de pocos amigos, inmediatamente fui “raspado” y allí por poco mueren mis ilusiones de ser músico, de la pena que tenía no quería ni llegar a mi casa y escuchar la obligada pregunta ¿...y cómo te fue...? ¡Qué tristeza! Me recuperé de esa derrota y volví al año siguiente, esta vez con mejor suerte, el propio y venerable maestro Vicente Emilio Sojo me hizo la prueba y la pasé, ¡Qué felicidad! Comenzaron las clases de teoría y solfeo y también de trompeta, esta última la abandoné por el sacrificio que implicaba ser un buen trompeta, luego de aprender teoría y solfeo la emprendí por mi cuenta con el piano, no con la idea de ser un pianista, sino de tener un conocimiento más amplio de la armonía y como herramienta fundamental para hacer lo que definitivamente me gusta más de la música: arreglar y dirigir. Formé otro combo que se llamó ORQUESTA PALLADIUM así puse en práctica mis gustos por el latin jazz y la música bailable con mis primeros arreglos y al frente del piano (ya había dejado atrás el timbal), ahora estamos en el año 78. En el 79 llamé por mi propia iniciativa al destacado arreglista Ray Santos, quien había trabajado para Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez, le encargué que escribiera 10 arreglos para mi banda, lo cual hizo, esos arreglos me permitieron profundizar en los secretos del sonido Big Band y fueron un material de estudio invaluable para mi definitiva formación musical. Los estudié nota a nota y hasta los rescribí nuevamente, también los ensayé por supuesto, dichos arreglos aún están en mi poder y son material de consulta o material histórico.
Transcurrió otro tiempo más y la dificultad que originaba el escribir y pronunciar Palladium, más el hecho de que mi nombre a menudo lo confundían con otros Nelsons, verbigracia: Nelson y sus Estrellas, Nelson Alizo, Nelson Henríquez, Nelson Ned, Nelson Pinedo, Nelson El Traidor, etc. me obligó a pensar un nombre estratégicamente artístico para mí, así me rebauticé ANDY DURAN y goodbye a Nelson Valor. Esta vez me cuidé mucho y consideré que fuera fácil de pronunciar, de escribir y de recordar por cualquier persona, también procurando que sonara internacionaloide. Aún recuerdo a mi papá protestando porque yo me había quitado el apellido Valor, ja ja. Yo seguí siendo un administrador estable y exitoso, como quien dice, un ejecutivo promedio, con la llave del baño y puesto para mi carro, lo de la música todavía era un hobby, con esa situación llego al año 82 y de repente la empresa transnacional en la cual trabajaba cerró operaciones en Venezuela y yo quedé sin trabajo (out side one more time), pero con una liquidación doble, en ese preciso momento es que ya comienzo a pensar en la música como mi profesión definitiva y lo hice a pesar de todos los sufrimientos y obstáculos que he debido sortear para poder dedicarme al arte musical. |
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Puedo asegurar que es en ese año cuando me convierto en músico integral al 100%. Desde ese año todos mis ingresos, alegrías y sacrificios se los debo a ella: la música. En el campo de la música alguien pude elegir en ser: ejecutante, cantante, arreglista, compositor, autor, copista y quizás otra actividad que ahora no recuerde, entonces, para poder entrar al mundo profesional me hice copista musical, aprovechándome de mi buena caligrafía, en esa condición participé en cuñas, festivales, conciertos, orquestas y otras actividades en las cuales se requería del copista musical, ello también me permitió conocer y trabajar con casi todos los arreglistas y personalidades importantes del ambiente (Aldemaro Romero, Eduardo Cabrera, Chuchito Sanoja, Orq. Billos, Los Melódicos, Carlos Franzzetti, Soledad Bravo, Tabaco y otros) lo cual me enriqueció mucho, ya que podía observar las técnicas de orquestación de cada uno de ellos. Esto es una curiosidad, hice muchas cuñas para TV y radio en las cuales no apareció nunca mi nombre, motivado a que yo era el “arreglista fantasma” de un músico poco preparado y mal agradecido, estos son los sacrificios a los que me refería.
El momento más duro de mi vida fue en una navidad, creo que el 83 u 84, no tuve para comprar los regalos del Niño Jesús a mis tres hijas y además tuve que confesarles que yo era por demás el Niño Jesús, ¡qué momento tan triste! En este momento que escribo esto aún se me encoge el corazón. Yo me preguntaba si era un fracasado, un imbécil o un bueno para nada que había tomado la decisión equivocada. Para compensar a mis hijas me fui el enero siguiente al Parque Los Caobos y les compré un perrito blanco recién nacido a unos de esos señores que usualmente vendían cachorros allí, lo “bautizamos” Chicco y ese fue el hermanito menor de mis hijas por 13 años, las alegrías que nos dio con sus travesuras, lealtad y ocurrencias fueron una lección maestra de la naturaleza.
Cuándo ya era inminente que me quitarían el apartamento por tener 6 meses de atraso, un día viernes casi de noche llama mi buen amigo “Tabaco” – Carlos Quintana y me ofrece ser el director musical y arreglista de su próximo disco, ¡alegría! Con ese cheque pagué todas las deudas e hicimos el disco siguiente esto en el año 85. Ahora comparto mis funciones de copista con las de arreglista y las actividades de mi banda. En el año 85 grabo mi primer Long Playing – MAMBO SALSA una recopilación de los mambos de Pérez Prado con una pincelada de salsa y actualidad, ese disco fue financiado totalmente por mis dos queridos y recordados amigos Elías Wenklar, Alberto Forsyth y yo. Una curiosidad de esa grabación es que yo soy quien canta, difícil de creer pero es así. Para esa época el cantante titular de la banda era yo.
Del 85 al 92 continúo sobreviviendo con actuaciones, arreglos, copias, cuñas y arreglos fantasmas. Mientras, ya se había consolidado mi interés por el jazz y sobretodo la tendencia Latin Jazz. En el 92 el sello LIRYC a su vez buscaba nuevos talentos para lanzar, así firmamos contrato y grabamos en formato CD “A Jazzy Latin Beat” & “Latin Jazz Club”, en esas grabaciones conozco a quien ahora es mi productor e ingeniero, mi buen amigo el Ing. Stefan Gosewinkel, él ha sido el sound man en casi todos mis discos y es una persona altamente capacitada para este negocio del show y las grabaciones, tengo suerte de contar con este aliado. En el año 96 grabamos bajo la producción de Corinna “Coco” Weber el disco “Tímeless Vol I”, con la participación de Charlie Sepúlveda, Conrad Herwig y Brian Linch, quienes se unieron a la banda procedentes de New York, en esa sesión también estaban Gonzalo Micó y Pedrito López. En el 98 grabamos el CD “Latin Jazz Light”; en el 99 “Tropicalia Caraqueña”; en el 2000 “Oscar Colina canta con Andy Durán”; en el 2001 entro a TELEVEN como director musical del programa “El show de Carolina Gómez Ávila” lo cual me permitió interactuar en vivo (sin anestesia) con un sin fin de artistas de todos los estilos, la lista es demasiado larga en realidad. Ese mismo año y ahora asumiendo el papel de productores independientes grabamos “Latin Jazz & More”; en el 2003 grabamos “Formats & Concepts” el cual fue puesto en el mercado en 2004. También en el 2004 lanzamos dos discos especiales que estaban grabados desde finales del 2003 para la Productora Pacanins /Obeso: “Canelita y Andy Durán – Tributo a Celia Cruz” y “Música Cañonera con Andy Durán”, ( ahora me llaman el prolífico). Como si fuese poco, en el mismo 2004 hicimos un maravilloso concierto en el Teatro Aula Magna, el cual celebraba su 50º aniversario de existencia. En esa ocasión presentamos uno de los conceptos más satisfactorios para mí: “ La Noche de Los Titos”, eso fue un éxito y de allí quedó el disco que lanzamos este año 2005 (Tito & Tito) y que la gente considera como un título de colección, por lo espontáneo de la grabación, los momentos allí plasmados y por la música imborrable de Tito Rodríguez y Tito Puente, mis ídolos y maestros virtuales. |
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En el tiempo comprendido desde el 82 hasta el presente, he aprendido mucho de la vida, fundamentalmente si atiendes a tu verdad y yo creo que mi verdad era ser un músico, con la siguiente anécdota se comprueba eso: En el 60 (+/-) mi querido viejo Oswaldo llevó a casa un disco de La Sonora Caracas , en el mismo cantaba “Canelita”, recuerdo que ponía y ponía el disco y me decía a mí mismo “¡Qué bien canta esta señora, parece una Celia Cruz...!”, pues han pasado más de 40 y tantos años y ahora acompaño y arreglo para mi buena amiga “Canelita”, ¡Qué cosas ah! También he aprendido que los objetivos importantes en la vida pueden ser costosos y difíciles de alcanzar, ello demanda una exigencia física descomunal y una firmeza interna inderrotable, por ello, recomiendo mantenerse en buenas condiciones físicas y mentales (trote o haga yoga, por ejemplo) para enfrentarse exitosamente al reto. Cheques devueltos, mordidas de perro, palos de agua, traiciones, enemistades, emboscadas, desamores, desilusiones son de las cosas a sobreponerse, ellas están al lado de las inmensas alegrías que se reciben por el camino, sobre todo si has elegido bien. El aplauso del público, el saludo del fanático, la firma del autógrafo o la foto, pero lo más grande y bonito es poder hacer el trabajo o actividad para lo cual se tiene vocación.
Caracas 22 marzo 2005 |
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